Mentir tiene una apariencia de «solución», sin embargo, solo empeora la situación. A veces uno cree que mentir a la otra persona es la mejor manera de solucionar el problema que tiene, pero en realidad solo lo está emporando.

El Señor detesta los labios mentirosos, pero se deleita en los que dicen la verdad.

Proverbios 12:22 (NTV)

La historia trágica de Ananías y Safira

Ananías y Safira intentaron mentir a Dios, pero no lo lograron, al contrario, recibieron una sentencia de muerte que puso fin a sus vidas.

La Biblia no relata sobre la vida de Ananías y Safira, y no sabemos si ellos tuvieron un matrimonio bueno o malo, si peleaban o vivían en armonía. Lo que sí sabemos es que ellos se pusieron de acuerdo e intentaron mentir al Espíritu Santo.

Entonces Pedro le dijo: ¿Por qué se pusieron de acuerdo para engañar al Espíritu del Señor? Mira, ahí vienen los muchachos que acaban de enterrar a tu esposo, y ellos mismos te enterrarán a ti. Al instante, Safira cayó muerta, así que los muchachos entraron y se la llevaron para enterrarla junto a su esposo.

Hechos 5:9-10 (TLA)

Evidentemente ponerse de acuerdo para mentir a Dios no fue la mejor decisión para este matrimonio. Es más, no era ni siquiera necesario intentar mentir a Dios, porque Ananías y Safira eran libres de usar el dinero que tenían para lo que quisieran.

La mentira tiene consecuencias

Ananías y Safira murieron por mentirle a Dios, por darle lugar a satanás y escucharlo. La historia de esta pareja hubiese sido otra, si ellos no dejaban que satanás influyese en sus decisiones. Es verdad que satanás puede influenciar en la vida de un creyente, incluso en la de uno lleno del Espíritu Santo, pero no puede pecar por nadie. Es uno mismo quién toma la decisión de hacerlo.

Ananías y Safira nos enseñan que una de las consecuencias de mentir a Dios es la muerte. También nos enseñan que no siempre vamos a tener tiempo para arrepentirnos si seguimos mintiendo. Ananías y Safira murieron al instante, y no hubo oportunidad para arrepentirse de ese pecado.

Por lo tanto, el momento que tienes es un regalo inmerecido, no lo desaproveches ni lo uses para mentir. Al contrario, dedica el tiempo que tienes a Dios y sé sincero con Él y con tus seres queridos.

 

 

 

 


Fuente:  CVCLAVOZ.